Eso parece, a la vista de su persiana bajada y del anuncio “Se Alquila” que se observa colgado de una de sus ventanas. Pues aunque estemos en agosto, no hay ningún cartel informativo, como suele ser habitual en las tiendas, que indique “Cerrado por vacaciones” u “Horario de verano”. No obstante, para una total seguridad, habrá que esperar a septiembre para comprobar si el cierre ya es un hecho consumado o si aún seguirá abierto mientras no haya un nuevo inquilino. Aunque, sea como sea, su final da la impresión que está decidido.

La verdad es que es una lástima. Rocafort se queda sin un comercio más, lo cual equivale a tener un servicio menos como vecino. Y más en este caso, que se trata de una actividad centrada en un aspecto tan importante de nuestra vida actual, como la informática, y que es la única tienda de este sector que había en nuestro pueblo.

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