guerra-civil-refugiados-espac3b1oles-en-la-frontera[1]La historia que olvidamos

Los historiadores estiman que México acogió entre 20,000 y 25,000 refugiados españoles entre 1939 y 1942, gran parte durante el gobierno del presidente Lázaro Cárdenas del Río. Intelectuales, obreros, campesinos, militares, marinos y pilotos, hombres de Estado, economistas y hombres de empresa, todos ellos vinculados al Gobierno republicano derrotado en la guerra.

Esta gran cantidad de exiliados de España supuso un grave problema para las autoridades francesas durante la Guerra Civil Española. Aunque la izquierda francesa veía el asunto de los refugiados españoles con simpatía, los conservadores se mostraban temerosos y contrarios a la entrada en el país de dichos refugiados. El Decreto Ley del 12 de noviembre de 1938 del gobierno francés presidido por Daladier, mencionaba a los “extranjeros indeseables” y proponía la expulsión de todos ellos. Con la caída de Cataluña en manos franquistas, hasta medio millón de personas se dirige a la frontera en busca de refugio. El primer “centro especial” para acoger a estos refugiados fue instalado por decreto el 21 de enero de 1939 en Rieucros (Lozère), cerca de Mende.

El 5 de febrero de 1939, Daladier permite el paso de la masa de refugiados por la frontera que hasta entonces permanecía oficialmente cerrada, separándose a los hombres (identificados como combatientes) de las mujeres. Muy poco después, estos “estacionamientos temporales” se convirtieron en “reclusión administrativa” y en pocos meses se creaban diversos campos de internamiento.

El 25 de febrero, con el fin de obtener la neutralidad española, se firmó el Acuerdo Bérard-Jordana por el que Francia reconocía al gobierno franquista e intercambiaba embajadores. En ese momento, el número de refugiados españoles en Francia se estima en 440.000, que suponían un gasto diario para las arcas francesas de 750.000 francos.

¿Quienes son refugiados?

Los refugiados y desplazados forzosos son el grueso de lo que entendemos genéricamente como refugiado. Cada minuto, ocho personas lo dejan todo para huir de la guerra, la persecución o el terror de sus países para poder tener una vida digna para sus hijos y familiares. Hay varios tipos de personas desplazadas por la fuerza, pero todos tienen algo en común:

  • Refugiados: Los refugiados son nuestra principal prioridad y nos preocupamos por ellos en todos los rincones del mundo.
  • Solicitantes de Asilo: Los solicitantes de asilo necesitan ayuda y asesoramiento mientras se aplica el estatuto de refugiado.
  • Desplazados Internos: Personas que huyen de sus hogares por causas parecidas a las que motivan la huida de los refugiados, pero que no cruzan una frontera internacional.
  • Apátridas: La vida sin una nacionalidad. Millones de personas alrededor del mundo se encuentran atrapadas en un limbo jurídico y no son consideradas como nacionales por ningún país afectando el disfrute de sus derechos básicos.
  • Retornados: Los repatriados son los que consiguen volver a casa – la mejor solución duradera.
Los derechos de los refugiados

La Convención de 1951, que define quien es un refugiado, contiene una serie de sus derechos y también pone de relieve sus obligaciones hacia el país de acogida. La piedra angular de la Convención es el principio de no devolución. De acuerdo con este principio, un refugiado no debe ser devuelto a un país donde se enfrenta a graves amenazas a su vida o su libertad. Esta protección no puede reclamarse por los refugiados que están considerados un peligro razonable para la seguridad del país, que hayan sido condenados por un delito particularmente grave o que se consideren un peligro para la comunidad. Los derechos contenidos en la Convención de 1951 incluyen:

  • El derecho a no ser expulsado, excepto bajo ciertas condiciones estrictamente definidas;
  • El derecho a no ser castigado por entrada ilegal en el territorio de un Estado contratante;
  • El derecho al empleo remunerado;
  • El derecho a la vivienda;
  • El derecho a la educación pública;
  • El derecho a la asistencia pública;
  • El derecho a la libertad de religión;
  • El derecho al acceso a los tribunales;
  • El derecho a la libertad de circulación dentro del territorio;
  • El derecho a emitir documentos de identidad y de viaje.

Algunos derechos básicos, incluido el derecho a ser protegidos contra la devolución, se aplican a todos los refugiados. Un refugiado adquiere el derecho a otros derechos cuanto más tiempo permanezcan en el país anfitrión, derecho basado en el reconocimiento de que cuanto más tiempo permanecen en calidad de refugiados, más derechos necesitan.

La creación del Día Mundial del Refugiado

En 2001, con motivo del 50 aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, la Asamblea General de Naciones Unidas designó el 20 de junio como el Día Mundial del Refugiado para recordar a millones de personas desarraigadas en todo el mundo. Ese mismo año se celebró el primer “Día Mundial del Refugiado” a escala internacional.

dia-int-refugiado[1]

«Nuestras respuestas a los refugiados deben basarse en nuestros valores compartidos de responsabilidad participativa, no discriminación y derechos humanos, y en el derecho internacional de los refugiados, incluido el principio de no devolución.» — Ban Ki-moon, Secretario General de la ONU

Desde entonces, todos los 20 de junio la Agencia de la ONU para los Refugiados, ONGs e instituciones públicas y privadas tienen presente la realidad de los más de 34 millones de personas refugiadas y desplazadas internas que viven en el mundo, y que se han visto obligadas a abandonar sus hogares. Mediante la celebración de distintas actividades formativas, culturales y lúdicas en las que participan los propios refugiados, se rinde homenaje a quienes, con fortaleza y esperanza, superan enormes dificultades para rehacer sus vidas tras huir de la violencia, la guerra, la persecución y las violaciones de derechos humanos. Desde todos los rincones del planeta decenas de miles de personas se unen cada año a las celebraciones de ACNUR para reconocer la contribución de los refugiados a la sociedad y tender puentes entre quienes huyen y quienes les acogen.

Desde este medio animamos a todos, a no desesperar. A encontrar cual es la forma de cada uno para poder contribuir en algo a que estos refugiados tengan una época de transición lo menos dolorosa posible. Porque es nuestra responsabilidad moral, porque en el pasado también lo hicieron por nuestras familias… porque es lo correcto.

Fuentes ACNUR, WikiPedia

Documentos consultados:

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.