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Llevamos mucho tiempo postergando este artículo, debido a que realmente debería englobar un total de tres artículos, relacionados todos sobre el civismo de los ciudadanos en el mantenimiento de la salubridad y limpieza de nuestras calles. No, no nos referimos a que los ciudadanos deban salir a limpiarla, ni mucho menos, sino que debemos de ser conscientes que la calle no es precisamente un estercolero y que es algo que compartimos con el resto de nuestros vecinos. Tras el más que acertado post de la Policía Local en su nueva página de Facebook para concienciar a los ciudadanos hemos creído que ya era momento de acometer la tarea.

Policía Local de Rocafort_ - https___www.facebook.com_policialocalderocafort_

Este artículo se va a centrar en el civismo de ALGUNOS dueños, y matizamos con negrita y mayúsculas este algunos, olvidan un mínimo de civismo al pasear a sus mascotas.

Multitud de vecinos han mostrado durante años su enfado con los dueños de los perros que no recogen las heces de sus mascotas, o permiten que estas orinen en las paredes o portales de edificios. A día de hoy sigue siendo un tema muy candente en las redes sociales creando grandes discusiones. Incluso alguno de nuestros lectores han hecho comentarios al respecto en nuestras noticias, a quienes les debemos pedir disculpas ya que hace tiempo que les debíamos este artículo.

A título personal hemos de expresar también el enfado de quienes tenemos perro y sí recogemos de forma habitual estos excrementos. De los que nos preocupamos, aunque nuestro pueblo carezca de pipican o parque de perros, de llegar con nuestra mascota a una zona en la que si pueda orinar sin manchar nuestro pueblo o sin causar molestias. Nuestro enfado por que se nos culpa de algo que no hemos permitido que pase con nuestras mascotas, y por lo tanto pagamos las culpas de otras personas menos cívicas.

Algunos dueños optan por hacer que no han visto a su mascota defecando, confiando en que dicha “bomba de relojería” desaparezca como por arte de magia, acabando por llenar numerosas zonas del pueblo. Luego están los que si que recogen las heces, pero acaban dejando la bolsa en una zona ajardinada o incluso en la propia acera. Estas malas prácticas, que tan sólo genera suciedad y no ayuda en la convivencia entre vecinos, encima obliga al municipio a esforzarse más si cabe en el servicio de limpieza. Todo se traduce en más dinero de las arcas públicas. Desde este medio no podemos siquiera imaginar qué debe de pensar un ciudadano para hacer esto en vez de depositar en la basura la bolsa con las heces, o incluso los que ven a sus mascotas entrar a un parque infantil a realizar dichos actos sin que le afecte en absoluto tal acción.

13258889[1]En la realidad las sanciones por no recoger las heces de perros son algo testimonial, ya que pillar in fraganti a los dueños sin recogerlas es obligación necesaria por ahora para poder imponer dichas sanciones. Otros pueblos como Xátiva o Barakaldo, están tomando vías más drásticas como la identificación de ADN de las heces, que creemos es económica inviable en nuestro pueblo. Pero seamos sinceros y volvamos a centrarnos de nuevo ¿dónde está el problema de fondo? Tengan por seguro que no en los animales, sino en el propio ser humano. Es el dueño el único ser de esa dupla que tiene algo importante, el raciocinio.

Estos excrementos sin control pueden crear focos de transmisión de enfermedades, resbalones y caídas de personas mayores, o como ha sido mi caso acabar en las manos de un niño mientras juega tranquilamente en un parque infantil. Para intentar atajar estas dificultades, en nuestro pueblo tenemos medidas normativas y sancionadoras, como el típico cartel de “prohibido perros” o las normas generales de mascotas, que como todos sabemos no está siendo suficiente. Pero la realidad es que estos deben y tienen todo el derecho a salir a la calle a pasear, por lo que debemos de entender que se debe atajar de otra manera ya que no podemos tenerlos encerrados.

20090107175659-paiporta-pipican[1]Existen alternativas que han funcionado en multitud de ciudades y pueblos de nuestro entorno, como la construcción de espacios de esparcimiento para mascotas en lugares públicos que dispongan de zonas de pipican. Se ha demostrado que estos, junto con una labor mínima de concienciación de los ciudadanos, rebajan las tensiones y ayudan a solucionar el conflicto que se genera entre los vecinos.

No queremos acabar este breve artículo con lo que sigue siendo imprescindible sea como sea, con o sin parques de perros…, el civismo de los ciudadanos.

Pasamos a enumerar los artículos de la ordenanza de animales:

EDICTO
Elevado a definitivo el acuerdo adoptado provisionalmente por el pleno de la Corporación municipal en fecha 1 de abril de 2004, relativo a la ordenanza municipal reguladora de tenencia de animales, por no haberse presentado reclamaciones durante el período de exposición pública, en cumplimiento de lo establecido en el artículo 17.4 del Real Decreto Legislativo 2/2004, de 5 de marzo, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley Reguladora de las Haciendas Locales, se publica el texto íntegro de la ordenanza:
Ordenanza municipal sobre tenencia de animales.
INDICE
Capítulo I: Objetivos.
Capítulo II: De los animales en general.
Capítulo III: De los perros y gatos de convivencia humana.
Capítulo IV: De los perros y gatos vagabundos.
Capítulo V: Protección de los animales.
Capítulo VI: Infracciones y sanciones.
Disposiciones Finales.
Capítulo I. Objetivos.
Artículo 1.
La presente ordenanza tiene por objeto fijar la normativa que regule las interrelaciones entre las personas y los animales, tanto se trate de especies de compañía como de cualquier otra aptitud, haciendo compatible la provechosa utilización de los animales por los seres humanos, con los posibles riesgos para la higiene ambiental, la salud y la seguridad de personas y bienes.
Capítulo II. De los animales en general.
Artículo 2.
1. La tenencia de animales en viviendas urbanas y otros inmuebles estará condicionada a que las circunstancias higiénicas de su alojamiento sean óptimas, a la ausencia de riesgos en el aspecto sanitario y a la inexistencia de peligros y molestias evitables para los vecinos o para otras personas.
A tal efecto, los propietarios de animales estarán obligados a proporcionarles alimentación y asistencia sanitaria, tanto preventiva a favor del hombre o de ellos mismos como para tratamiento de sus enfermedades. Igualmente, los alojamientos serán adecuados a sus exigencias naturales y deberá satisfacerse sus necesidades de ejercicio físico cuando la especie lo requiera.
3. El número de animales que puedan alojarse en cada domicilio o inmueble podrá limitarse por la autoridad municipal en virtud de informes técnicos razonados, atendiendo a las características de la vivienda y a la biomasa de los animales alojados.
Artículo 3.
1. Se prohíbe la tenencia de animales salvajes potencialmente peligrosos fuera de los parques zoológicos.
2. La exposición ocasional de algún animal de la fauna salvaje en locales públicos deberá ser expresamente autorizada y requerirá el cumplimiento de las debidas condiciones de seguridad, higiene y la total ausencia de molestias y peligros. Por otra parte, los propietarios del animal deberán estar en posesión de la documentación específica.
Artículo 4.
Los porteros, conserjes, guardas o encargados de fincas deberán colaborar con la autoridad municipal facilitando los antecedentes y datos que conozcan respecto a la existencia de animales en los lugares donde prestan servicio.
Artículo 5.
No se permitirá la entrada y permanencia de animales en los siguientes lugares:
1. En los establecimientos de alimentación.
2. En los locales de espectáculos públicos.
3. En piscinas públicas y playas ocupada por sus usuarios.
Los titulares de estos establecimientos deberán colocar en lugar visible la señal indicativa de tal prohibición.
Artículo 6.
1. No podrán trasladarse animales en los medios de transporte público en los lugares destinados a los pasajeros, salvo el caso concreto de los perros lazarillos para deficientes visuales.
2. La admisión de animales de pequeño tamaño en los taxis quedará al arbitrio de su titular y siempre condicionada a que sean sostenidos por sus dueños de forma que no ocupen los asientos.
3. El transporte de animales en vehículos particulares se efectuará de forma que no pueda ser perturbada la acción del conductor ni se comprometa la seguridad del tráfico.
Artículo 7.
1. Los propietarios de alojamiento de concurrencia pública, tanto permanentes como de temporada, podrán a su criterio impedir o condicionar la entrada y permanencia de animales.
2. La admisión de perros quedará en todo caso condicionada a la presentación de la documentación de los mismos debidamente actualizada.
Artículo 8.
En aquellos establecimientos y lugares donde no están expresamente prohibidas la entrada y permanencia de animales se exigirá que vayan debidamente sujetos y, en el caso de los perros, provistos de bozal.
Artículo 9.
Se prohíbe la venta de animales fuera de los establecimientos autorizados al efecto.
Artículo 10.
Las entidades protectoras de animales que tengan instalaciones autorizadas en el término municipal de Rocafort estarán obligadas a que los locales posean permanentes condiciones higiénico-sanitarias y de seguridad adecuadas para el mantenimiento de sus actividades.
Artículo 11.
Cuando se observen en los animales enfermedades presumiblemente infectocontagiosas o parasitarias, sus propietarios deberán someterlos a control veterinario para que reciban oportuno tratamiento, sin perjuicio de cumplir las medidas de policía sanitaria establecidas o que en cada caso dicten las autoridades competentes y la Alcaldía.
Artículo 12.
Los establecimientos de tratamiento, cuidados o alojamiento de animales dispondrán obligatoriamente de salas de espera, siendo responsables sus titulares de la limpieza de todas las suciedades originadas dentro o fuera del local por los animales que accedan a dichos establecimientos.
Artículo 13.
1. Los propietarios o poseedores de animales causantes de lesiones a personas están obligados a facilitar los datos correspondientes del animal agresor, tanto a la persona agredida o a sus representantes legales como a las autoridades competentes que lo soliciten.
2. En tales casos deberá presentarse al animal con la máxima urgencia en el servicio municipal correspondiente para reconocimiento veterinario previo al período reglamentario de observación, pudiendo en otro caso ser retirado el animal por los servicios municipales para cumplir dicho período en el depósito municipal, viniendo obligado el dueño al pago tanto de la sanción como las tasas que correspondan.
Artículo 14.
Queda prohibido el abandono en la vía pública de caracteres de cualquier especie animal.
Artículo 15.
La instalación de criaderos de animales, palomares, etc., en otras clases de suelos quedará condicionada a la obtención de la preceptiva licencia municipal.
Capítulo III. De los perros y gatos de convivencia humana.
Artículo 16.
1. Los propietarios de perros estarán obligados a declararlos al servicio municipal correspondiente, mediante la cumplimentación del formulario que se les facilitará al efecto, aun cuando se encuentren en posesión de la certificación de la vacunación antirrábica. Estarán asimismo obligados a fijar en el collar del animal la correspondiente medalla municipal.
2. Las bajas por muerte y desaparición de los animales censados, así como los cambios de propiedad, deberán comunicarse al servicio municipal donde se confecciona el censo canino en un plazo máximo de quince días.
Artículo 17.
Todo perro, al cumplir los tres meses de edad, debe ser vacunado obligatoriamente contra la rabia, siendo aconsejable también la vacunación de los gatos de compañía. Los perros no vacunados durante el año podrán ser recogidos por los servicios municipales y sus dueños sancionados.
Artículo 18.
1. La conducción de los perros por lugares públicos se hará obligatoriamente llevándolos sujetos por correa o cadena y en el collar se fijará la medalla de control sanitario que se entrega en el momento de la vacunación y la chapa municipal. Llevarán bozal cuando hayan mordido a alguna persona con anterioridad y cuando la peligrosidad del animal sea razonablemente previsible o las circunstancias sanitarias así lo aconsejen.
Artículo 19.
La presencia en los ascensores y servicios similares de animales de compañía no coincidirá con la utilización de los mismos por otros usuarios si éstos así lo exigieran. En cualquier caso deberá ir sujetos, y los perros con bozal.
Artículo 20.
Los perros guardianes de solares, obras y de cualquier otra propiedad deberán estar bajo la vigilancia y control del dueño del inmueble de forma que no puedan causar daños a personas o cosas, debiendo advertirse en lugar visible la existencia de perro guardián.
Capítulo IV. De los perros y gatos vagabundos.
Artículo 21.
Queda prohibido el abandono de perros y gatos, sancionándose el hecho como riesgo para la salud pública.
Artículo 22.
1. Se considerará perro vagabundo aquel que no tenga dueño conocido y, en consecuencia, no está censado o aquel que circule libremente sin la presencia de persona responsable del mismo.
2. Los perros y gatos vagabundos se agrupan por su origen en:
a) Abandonados. Son los perros que se encuentran desatendidos en un lugar público, tanto por haber perdido a su dueño, o porque éste los deje vagar libremente, pero que permanezcan cerca de su casa anterior.
b) Callejeros. Son los que tienen dueño, pero que sólo vuelven a su casa a intervalos regulares a buscar comida y refugio.
c) Asilvestrados. Son los que no tienen dueño, pero que pudieron tenerlo alguna vez, o los primeros descendientes de un animal que tuvo dueño anteriormente.
d) Salvajes. Son los que viven en tal estado, con varias generaciones anteriores sin dueño.
Artículo 23.
Queda prohibido facilitar alimentos de forma habitual a los perros y gatos vagabundos.
Artículo 24.
Los perros y gatos vagabundos encontrados en el término municipal de Rocafort serán recogidos por la entidad o empresa determinada al efecto por el ayuntamiento.
Artículo 25.
1. Todo perro recogido por la entidad o empresa determinada al efecto por el Ayuntamiento se guardará siete días si fuera portador de collar con la chapa o chapas reglamentarias, cinco días si la recogida tuviera como motivo la indocumentación del animal para permitir que en ese plazo su dueño pudiera obtenerla y tres días los perros de los que no se tuviera referencia alguna, durante cuyos plazos podrían ser retirados por quienes acrediten ser sus dueños. Transcurridos dichos plazos se permitirá que los animales puedan ser adoptados por otras personas y, en última instancia, les será practicada la eutanasia.
2. En el caso de los gatos, el período de retención será de cinco días.
3. La retirada de los animales deberá realizarse en horas de servicio, previo pago de las tasas y sanciones que correspondan en cada caso.
Artículo 26.
Cuando una persona fuera mordida por un animal sin dueño conocido, deberá comunicarlo al correspondiente servicio municipal con la mayor urgencia para facilitar su captura y la adopción de las medidas sanitarias oportunas.
Capítulo V. Protección de los animales.
Artículo 27.
En la defensa y protección de los animales, el Ayuntamiento de Rocafort contará con la colaboración de las sociedades protectoras legalmente constituidas y de todas aquellas entidades preocupadas por el bienestar y la conservación de nuestras especies, en los aspectos que puedan ser de su competencia.
Artículo 28.
Quedarán prohibidas, y en consecuencia serán consideradas como sancionables, las siguientes conductas:
1. Hacer víctima a los animales de cualquier clase de sufrimientos y crueldades y causarles la muerte sin motivos humanitarios.
2. Desatenderlos no alimentándolos adecuadamente, no limpiándolos, no sometiéndolos a asistencia sanitaria, no alojándolos de acuerdo con sus exigencias naturales o dejarlos en el interior de vehículos cerrados.
3. Incitarlos a acometer a las personas o dañar las cosas.
4. Abandonarlos, tanto en la vía pública como en viviendas y en otros lugares cerrados.
5. Organizar peleas entre animales o incitarles a ellas.
6. Cualquier otra conducta degradante que tenga como víctima a los animales.
Capítulo VI. Infracciones y sanciones.
Artículo 29.
1. Los agentes de la autoridad y cuantas personas presencien o conozcan hechos contrarios a esta ordenanza tienen el deber de denunciar a los infractores.
2. Los animales cuyos dueños sean denunciados por causarles sufrimientos, por no alojarlos en condiciones higiénicas y biológicas adecuadas, por desobedecer medidas dictadas por la autoridad municipal, por infracciones de normas sanitarias o por desprecio de normas elementales de convivencia, podrán ser retirados por los agentes municipales. La devolución de los mismos, si procediera, se hará una vez adoptadas las medidas correctoras que puedan imponerse.
Artículo 30.
Las infracciones de las disposiciones de esta ordenanza serán sancionadas con multa de 6 a 150 euros, atendiendo a la entidad del hecho, al riesgo para la salud y tranquilidad de los ciudadanos, a la degradación ambiental, al grado de intencionalidad, a la generalización de la infracción y a la reincidencia.
Sin perjuicio de lo dispuesto en los apartados anteriores, los infractores responderán de los costos que se originen por sus actos.
Artículo 31.
Dichas infracciones serán sancionadas con el apercibimiento o multa de acuerdo con la siguiente graduación:
1. Se considerarán muy graves las previstas en los artículos 11, 13, 14 y 15 y la reiteración de las graves.
2. Se considerarán graves las previstas en los artículos 3, 12, 20, y 28 y la reiteración de las leves.
3. Se considerarán leves todas aquellas infracciones a esta ordenanza que no estén tipificadas como graves o muy graves.
4. Una falta se tipificará como de grado inmediatamente superior cuando el infractor desatendiere el requerimiento para subsanar la situación motivo de la sanción.
Asimismo, será causa de agravamiento el incumplimiento de los preceptos de esta ordenanza en situaciones epidemiológicas especiales.
5. Las infracciones serán sancionadas con:
a) Leves: Apercibimiento o multa de 6 a 30 euros.
b) Graves: Multa de 30 a 90 euros.
c) Muy graves: Multa de 90 a 150 euros.
Artículo 32.
1. Los propietarios son directamente responsables de los daños o afecciones a personas y cosas y de cualquier acción que ocasione suciedad en la vía pública producida por animales de su pertenencia.
2. En ausencia del propietario, será responsable subsidiario la persona que condujese al animal en el momento de producirse la acción que causó la suciedad.
3. Ante una acción que causare en la vía pública producida por un animal, los agentes municipales están facultados en todo momento para:
a) Exigir del propietario o tenedor del animal la reparación inmediata de la afección causada.
b) Retener el animal para entregarlo a las instituciones municipales correspondientes.
Artículo 33.
1. Como medida higiénica ineludible, las personas que conduzcan perros u otra clase de animales por la vía pública, están obligadas a impedir que aquellos hagan sus deposiciones en cualquiera de las partes de la vía pública destinadas al paso, estancia o juegos de los ciudadanos.
2. Por motivo de salubridad pública queda categóricamente prohibido que los animales realicen sus deposiciones sobre las aceras, parterres, zonas verdes, y los restantes elementos de la vía pública destinados al paso, estancia o juegos de los ciudadanos, asimismo quedan prohibidas las deyecciones en fachadas de viviendas y vehículos.
3. En caso de inevitable deposición de un animal en la vía pública y en toda la parte de ésta no expresamente señalada en los números 1 y 2 precedentes, el conductor del animal hará que éste deponga en la calzada junto al bordillo o en los alcorques de los árboles desprovistos de enrejado.
4. En todos los casos, el conductor del animal está obligado a recoger y retirar los excrementos, incluso debiendo limpiar la parte de la vía pública que hubiera sido afectada.
5. El conductor del animal podrá, de acuerdo con lo que dispone el precedente apartado 6:
a) Librar las deposiciones de manera higiénicamente aceptable mediante la bolsa de recogida de basuras domiciliarias.
b) Depositar los excrementos dentro de bolsas impermeables perfectamente cerradas en los contenedores de basura, estando prohibida depositarlas en papeleras.
Artículo 34.
En todos los casos contemplados en los artículos anteriores, los infractores serán sancionados y en caso de reincidencia manifiesta sus animales podrán ser retenidos y puestos a disposición de las instituciones municipales correspondientes.

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