1323427653_0[1]El 19 de Noviembre de 1933, hoy hace ya 82 años, las mujeres españolas acudieron por primera vez a las urnas. Fue en la Segunda República Española, cuando la mujer consiguió voz y voto en España. Fueron unas elecciones marcadas por el voto femenino, unas 6.800.00 mujeres pudieron elegir por primera vez a sus representantes.

El 1 de octubre de 1931 el Pleno del Congreso de Diputados aprobó, por 161 votos frente a 121, el artículo 36 de la Constitución de la II República Española que reconocía el derecho de las mujeres al voto, y que se ratificó el 1 de diciembre en una votación aún más ajustada: 131 votos a favor (el 28%) frente a 127 (27%), estando ausentes el 45% de los diputados y diputadas.

La tenacidad de la diputada Clara Campoamor fue decisiva para rebatir a quienes pretendían retrasar el reconocimiento del voto femenino “hasta que las mujeres dejaran de ser retrógradas” (Álvarez Buyita, Rico); “hasta que transcurran unos años y vea la mujer los frutos de la República y la educación” (Victoria Kent) o indefinidamente, “porque las mujeres son histéricas por naturaleza” (Novoa Santos); y a quienes proponían excluirlo de la Constitución para poder negarlo si las mujeres no votaban de acuerdo con el gobierno o reducirlo a las mayores de 45 años “porque antes la mujer tiene reducida la voluntad y la inteligencia” (Hilario Ayuso). Las otras dos únicas diputadas, Victoria Kent, del Partido Radical Socialista, y Margarita Nelken, del PSOE, también feministas, consideraban inoportuno el reconocimiento del voto femenino y no lo apoyaron.

Aunque el derecho a voto estuvo reconocido desde el inicio de la República, las españolas no pudieron ejercerlo hasta dos años más tarde con este valiente acto de la Diputada Española. La ley permitía a las mujeres ser parlamentarias, pero no participar en las votaciones, junto a otros reconocimientos para las mujeres como la igualdad jurídica ante el hombre o el derecho a divorcio. Desgraciadamente las mujeres sólo pudieron participar en unas elecciones libres más, las de 1936, y no se volvió a recuperar este derecho hasta las generales de 1977.

Un derecho que en el día de hoy debemos de celebrar todas y todos con orgullo de lo conseguido.

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