En Rocafort disponemos de la posibilidad (lo cual es de agradecer, justo es reconocerlo) de tener acceso a las imágenes de las sesiones de los Plenos Municipales, en cualquier momento del día, a través de internet. Y las mismas han ido dejando constancia que el clima político en nuestro pueblo se ha ido “enrareciendo” y “crispando” a lo largo de la legislatura hasta niveles insospechados. Pero lo ocurrido en el pasado Pleno ha marcado un nuevo pico de “bochorno”.

Insultos gravísimos, en tono personal, de uno de los portavoces municipales hacia otro, con expulsión de ambos más una concejal de la oposición, por parte de la alcaldesa (min 17). Todo ello en un ambiente de confrontación y agresividad diálectica impropia de un órgano democrático que nos debería representar a todos los vecinos y vecinas de Rocafort. Un órgano donde deberían exponerse de forma serena y racional argumentos, enfoques y proyectos diferentes, reflejo de la pluralidad existente en una sociedad moderna como la nuestra. Los ciudadanos votamos a personas con la esperanza que sean unos portavoces de nuestras opiniones mejores que nosotros mismos, que debatan, negocien y lleguen a soluciones en beneficio común teniendo en cuenta todas las posturas. Lo contrario, es trasladar a las instituciones una simple “discusión de taberna”, que lleva a la ciudadanía a la “desafección” de la política y, por ende, del propio sistema democrático. Lo que ni que decir tiene, es peligrosísimo. Reflexionemos…

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