El “estallido” de la burbuja inmobiliaria y consiguiente crisis económica ha dejado en muchos pueblos y ciudades una geografía salpicada de planes y proyectos urbanísticos incompletos. A medio finalizar, a medio empezar o, directamente, sólo planteados. En este último caso, se trata de sectores del término municipal urbanizados, huerta o secano, convertidos en solares en los términos en que la legislación urbanística define éstos (parcela con acceso rodado y a los suministros básicos: luz, agua potable y alcantarillado), pero no construidos ni, por tanto, habitados, que era el objetivo del PAI.

En nuestro Rocafort este fenómeno se llama PAI Bovalar. Un extenso y alargado Programa de Atención Integrada que se inicia junto al límite con Godella por el Barranquet hasta casi Santa Barbara. Por tanto, una buena parte del núcleo urbano de Rocafort a lo largo.

La zona incluida dentro de este PAI cuenta con calles, aceras, señales, farolas en ciertos tramos, algún que otro mobiliario urbano y hasta zonas ajardinadas. Unas infraestructuras que supusieron un coste económico para la “comunidad” (ya sea para los propietarios del suelo o para el Ayuntamiento), que están prácticamente sin uso social y lo que es peor, deteriorándose y llenándose de malas hierbas y residuos. Además, se trata de un buen número de solares de calidad, que el municipio tiene totalmente desaprovechados.

20140902_193440El único aprovechamiento vecinal está siendo, en la parte del PAI situada a la izquierda de la rotonda de acceso a Rocafort por la carretera de Bétera, el haberse convertido en una zona de paseo de personas y mascotas así como en un circuito para bicicletas y corredores solitarios o en pareja (el “running”, tan popular en nuestro pueblo). En cambio, los solares más cercanos a Godella (a la derecha de la rotonda que antes comentábamos), se está produciendo un uso indebido consistente en su configuración como depósito “libre” de excrementos de perros. Decimos “libre” porque los dueños de los animales consideran que dichos solares son en realidad “campo” (como hay tierra…) y no se molestan en recogerlos, lo cual no es muy salubre ni higiénico ya que está muy cerca de las viviendas. Hubo un “connato” municipal este verano de crear una zona de aparcamiento, mediante el asfaltado de uno de estos solares de “depósito” (o al menos, eso fue lo que transcendió), sin que se haya llevado a término…

Al parecer, el desarrollo del PAI se vió dificultado en su momento por la existencia de acciones judiciales por parte del Ayuntamiento de Godella, que consideraba que Rocafort, al aprobar este plan, estaba incumpliendo la planificación existente en materia de evacuación de aguas pluviales, poniendo en riesgo al vecino municipio. Pero teníamos entendido (que alguien nos corrija en su caso), que procesalmente Rocafort o había ganado definitivamente o que el juzgado finalmente no había admitido las medidas cautelares de paralización del mismo.

En cualquier caso, a fecha de hoy, nada se sabe públicamente sobre la situación del PAI Bovalar ni sobre su futuro que, al margen de las posibles cuestiones procesales, se encuentra con la grave crisis económico-inmobiliaria en la que estamos ahora. Todo lo cual lo convierte, junto al Parc del Poble a Ramon Fontestad, en los dos principales fracasos urbanos de Rocafort…